Se dice de mí que escribo mal. Es posible.

«Con «Los lanzallamas» finaliza la novela de «Los siete locos». Estoy contento de haber tenido la voluntad de trabajar, en condiciones bastante desfavorables, para dar fin a una obra que exigía soledad y recogimiento. Escribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana. Digo esto para estimular a los principiantes en …