La escena de más horrible carnicería que cabe imaginarse

«Pasaron unos minutos sin que apareciese nadie; por fin, un inglés, que se había enrolado como aprendiz, subió llorando lastimosamente y le suplicaba al piloto, de la manera más humilde, que no lo matase. La única respuesta fue un hachazo en la cabeza. El pobre hombre cayó sobre la cubierta sin lanzar un gemido, y …